Art. No. 14
Santa Marta, diciembre 29 de 2018
ESPERANZA Y
PERDÓN
El fin de
cada año inexorablemente nos lleva a hacer un balance de lo vivido esperando que
las cosas mejoren en el año por venir, impulsándonos a trazar planes,
aprendiendo de la experiencia vivida y soñando con un futuro mejor.
Indudablemente
el triunfo electoral del Doctor Duque oxigenó el país, sus últimas decisiones
nos llenan de esperanza y avizoran mejores días para esta agobiada nación, gracias por escoger una cúpula Militar
y Policial, con experiencia en el área de combate y lucha contra la
criminalidad, que goza del respeto y la admiración de sus subalternos, gracias por recuperar el espacio
público de consumidores y expendedores de alucinógenos, gracias por retirar al país de UNASUR organización que solo sirvió
a los intereses de dictadorzuelos, como Ortega, Maduro, Evo, Correa, Lula y los
Castro, gracias por no declarar a
maduro como su mejor nuevo amigo y no dejarse provocar de sus insultos e
incoherencias, gracias por no
repartir mermelada a tanto congresista corrupto, gracias por no despilfarrar el dinero del erario público con periodistas afines a
los terroristas.
Gracias por visitar los cuarteles Militares y estaciones
de Policía, gracias por su
espontaneidad, gracias por iniciar
la erradicación eficaz de cultivos ilícitos, empleando todos los métodos y
recursos disponibles, gracias por
apoyar la educación superior, gracias por
llegar a un acuerdo consensuado en el aumento del salario mínimo en procura de
mejorar las condiciones de los trabajadores,
gracias por la neutralización de guacho, en fin, gracias por intentar
devolvernos la fe.
Gracias por decirnos que este proceso falaz de paz
merece unos ajustes, gracias por
tener claro que el esperpento de la JEP, no tiene ninguna disculpa frente a la
demora de pronunciamiento respecto al caso del narcotraficante Santrich y que
tan pronto tenga en sus manos la solicitud de extradición la firmará, gracias por exigirle a la JEP que se
pronuncie frente al incumplimiento del terrorista a. el paisa y Márquez, al igual que todos los que
abandonaron las zonas de concentración y hoy están delinquiendo, gracias por honrar su palabra y no
iniciar conversaciones con los terroristas del ELN, hasta tanto no cumplan las
condiciones exigidas por su gobierno,
gracias por su plan el que la hace la paga, gracias por no dudar en llamar terroristas a quienes se
encapucharon en las protestas estudiantiles y cometieron todo tipo de delitos, nuevamente gracias por reconocer que falta
mucho por hacer en beneficio de esta su patria y que usted colocara todo su
empeño.
Ahora, siendo
consecuente con mis principios y mis deberes como ciudadano, quiero pedir
perdón por mis errores y fallas como ser humano, perdón por no creer ni aceptar el proceso de paz, perdón por seguir considerando la JEP
como un tribunal de infamia, perdón
por censurar la izquierda y jamás compartir su lema revolucionario de la
combinación de todas las formas de lucha y seguir pensando que sus “caudillos”
son iguales o peores que los alzados en armas, perdón por cuestionar las marchas estudiantiles y no justificar sus
métodos terroristas, perdón por no
creer que desnudarse en público es algún tipo de pedagogía, perdón por considerar que Santos y todos
sus áulicos son unos sátrapas, perdón
por seguir creyendo que la antigua cúpula Militar y Policial, al igual que los
Generales que estuvieron como garantes de la Fuerza Pública en Cuba, son unos
desleales y deshonestos, perdón por
no creer en las explicaciones dadas por Petro y considerar que su
comportamiento en el cuestionado video, es simplemente, el de un vil corrupto que acaricia con lascivia
los fajos de dinero mal habido que le entregan.
Perdón por considerar al partido FARC y sus “honorables
senadores”, como una afrenta a los colombianos de bien, perdón por no creer en las altas cortes, que declaran delitos de
lesa humanidad como el desplazamiento, reclutamiento de menores, la pedofilia,
el secuestro, la violación, el feminicidio, conexos al delito de rebelión, perdón por cuestionar Magistrados que
dictaminan responsable administrativamente al estado del genocidio en el Club
el Nogal, perdón por no considerar
ingenuos, sino simplemente cómplices a quienes apoyan la izquierda radical y
justifican los crímenes de sus cabecillas,
perdón por no creer en los que no toman partido y se consideran de centro,
centro que gira a la izquierda o derecha según convenga, perdón por no defender la dosis mínima, ni estar de acuerdo en
que a los consumidores voluntarios de todo tipo de alucinógenos los consideren
enfermos, perdón por creer en el
concepto de familia.
Perdón por pedir factura, no comprar en los sanandresitos,
ni en los semáforos, perdón por
cuestionar el éxodo de venezolanos, al considerar que ellos tomaron sus propias
decisiones al escoger y mantener un régimen populista y son ellos los únicos
que deben afrontar las consecuencias de sus decisiones, perdón por sentirme agredido en un semáforo, al ser rodeado de
vendedores, limpia vidrios, venezolanos y mendigos, la mayoría menores de edad
o jóvenes en edad de laborar, perdón
por considerar que el narcotráfico es el germen principal de la violencia e
inseguridad que nos asedia, perdón
por creer que los recién nacidos solo son niños o niñas y así se deben educar,
hasta que sean adultos donde pueden decidir verse como quieran.
Por último,
pido y ruego su perdón, por creer solo en la justicia, en la palabra dada, el
respeto a mi prójimo, en la democracia que es la voluntad del pueblo y se
manifiesta en las urnas, respetando sus resultados, entendiendo que mi libertad
termina donde empieza la de los demás.
CR. ® OSCAR RICARDO COLORADO BARRIGA
Columnista IFMNOTICIAS
Twitter@ricacoloradodo
Posdata 5; Señor
Presidente, le pido perdón, por
considerar que la autodefensa es un derecho que no nos pueden cercenar, máxime,
cuando se paga por la adquisición de un arma y su derecho a portarla, previos
estudios de seguridad que certifican la honorabilidad del peticionario y su
excelente estado psicológico, desarmemos al criminal, no al ciudadano de bien,
no olvide que la autoridad en la mayoría de los casos responde cuando el hecho
o crimen ya se cometió, siendo demasiado tarde para la integridad de la víctima.
La historia nos enseña que los regímenes comunistas fueron los primeros en
implantar estas restricciones y terminaron en masacres a ciudadanos indefensos
a merced de criminales despiadados.
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