Art. No. 26
Bogotá, noviembre 17 de 2.019
UNA PLAGA LLAMADA PROTESTA
“…TODA PARTE DEL PUEBLO PUEDE REUNIRESE Y
MANIFESTARSE PÚBLICA Y PACÍFICAMENTE…” (Artículo 37
Constitución Política de Colombia)
Partiendo de esta premisa de orden
constitucional queda claro que la protesta social es un derecho legal siempre y
cuando se desarrolle PACÍFICAMENTE. (Definición:
con tranquilidad, sosiego, paz, sin violencia, guerra disturbios).
El Presidente Duque ha tenido que enfrentar en
su corto periodo de gobierno, más de 100 días de protestas, por parte de
estudiantes, maestros adscritos a FECODE, indígenas y la rama judicial, los cuales en su totalidad han terminado en
un verdadero caos, insensatez y violencia desmedida, en contra de la
población civil, comerciantes, sistemas de trasporte y nuestra abnegada Fuerza
Pública, teniendo como factor común, la pérdida de credibilidad frente a
cualquier reclamación justa y la falta de responsabilidad de sus organizadores
e instigadores políticos ante tanto desmán.
La izquierda recalcitrante de Colombia NUNCA,
ha podido organizar una marcha pacífica, sus líderes siempre tiran la piedra y
esconden la mano a la hora de responderle no solo a las autoridades, sino a la
sociedad que directamente afectaron, sobran las disculpas estúpidas, fuimos infiltrados, al lado nuestro
iban encapuchados que no conocíamos, a nuestras universidades entraron extraños,
las armas bombas y explosivos no
sabemos de donde provienen, muy
por el contrario, sus detractores también hemos marchado en una verdadera
fiesta democrática, denotando civilidad y total respeto, como ejemplo la
multitudinaria marcha en contra de los genocidas de las FARC, que aglutino en
Colombia y el mundo no miles sino millones de verdaderos indignados que copamos
parques y calles sin arrojar una solo
piedra o tan siquiera un insulto a los que
apoyaban esta horda de criminales.
Tampoco es cierto que
estos sujetos, en
ocasiones docenas, eventualmente cientos y casi nunca miles, representan la mayoría de sus gremios. Se visibilizan incumpliendo lo acordado con
las autoridades, jamás utilizan un solo carril, obstaculizan intencionalmente
el trasporte público y obligan a sus ocupantes a realizar extenuantes jornadas
para llegar a sus sitios de destino y más tarde se atreven a contar a estos
humildes ciudadanos como integrantes de su marcha.
Estudiantes que hacen de todo (paros,
asambleas, plantones, huelgas, tomas, etc.) menos estudiar, olvidan decir que no pagan un peso, sin importar que
sus carreras duren 13, 16, 20 o más semestres, con notas deplorables. Se sienten dueños de la verdad y EXPERIMENTADOS DE LA VIDA, jamás han
trabajado un día de sus vidas, viven a expensas de sus padres, rumbean todas
las semanas y son proclives a todos los vicios que los autodestruyen física y
mentalmente. Se tatúan la imagen del Che Guevara o la pintan en paredes, un
genocida que fusilaba a todo aquel que pensara distinto y empalaba a los
homosexuales. Estos “estudiantes”
destruyen todo a su paso, incluidas sus universidades y violentan a cualquiera
que los enfrenta: jóvenes la sociedad no
les debe nada, ustedes le deben a la sociedad, no exijan derechos delinquiendo.
MADUREZ Y SENSATEZ EXIGIMOS SUS MAYORES, incluidos sus padres a quienes les ha
faltado carácter para educar verdaderos ciudadanos, que verdad de a puño la
del PATRIARCA DE MI PUEBLO, sr. Carrillo, a quien le preguntan: ¿qué más de sus
hijos? y sabiamente responde, “son buenos muchachos, capaces de vivir en
comunidad, respetando sus vecinos” y hoy con más de cien años de vida ensancha
su pecho al decir, que jamás le ha estirado su mano al estado y él es el único
responsable de su vida.
FECODE un gremio con mala memoria, ya que
son los colombianos que menos trabajan, fines de semana completos, incluidos
puentes, semana santa, un mes a mitad de año, dos meses al final y no contentos,
10 días en octubre, aquellos que se
negaron a presentar exámenes de conocimientos para poderlos evaluar y
clasificar y para colmo de males, no dictan clases y luego salen a decir
que les repondrán el tiempo a sus “queridos” estudiantes en dos extensas
jornadas de sábado en la mañana. Los
mismos que se niegan a reconocer que las
universidades públicas las han convertido en fortines terroristas y se tapan
los ojos de manera cómplice con los encapuchados que marchan por sus pasillos y
elaboran artefactos explosivos; ahora resultaron los nuevos próceres de la
Patria y con aullidos delirantes incitan a sus estudiantes a salir a la calle,
seguros de haber transbordado a estos incautos, perezosos, mantenidos y
despistados muchachos, en una horda salvaje y desagradecida, con ellos mismos,
sus familias y la sociedad.
La minoría indígena, que ha salido a protestar ya nos
mostraron que podemos esperar de ellos y no tenemos dudas de su capacidad de
destrucción y lo permeado de sus verdaderas intenciones.
Capítulo especial,
merecen los políticos de izquierda, quienes se dividen en dos grupos, ex terroristas de profesión capaces
de combinar todas las formas de lucha y los agitadores de micrófono expertos en
mentir, profesionales en victimización, cobardes por naturaleza, unos y otros,
los Cepeda, Navarro, Lozada, Angélica, Petro, Roy, etc, con la única misión de desestabilizar y llevar al caos este gobierno. Estos personajes sin asomo de vergüenza
nos advierten los crímenes que van a cometer y en las mismas sesiones del Concejo
de Bogotá uno de sus exponentes, Manuel Sarmiento, invita e incita al paro del
21 de noviembre, vociferando sin tapujos que el ejemplo a seguir es Chile, Ecuador
y Bolivia, en donde la horda salvaje ha destruido metros de última generación,
sistemas masivos de trasporte, entidades gubernamentales, miles de locales
comerciales, monumentos históricos, muertos y heridos por doquier, según él y
sus copartidarios como una manera “legítima de luchar por los menos
favorecidos”.
El panorama es oscuro, la Fuerza Pública esta
maniatada, la justicia infiltrada, los periodistas proclives al terrorismo afilando
sus micrófonos para arrinconar al gobierno, el Presidente Duque extremadamente
“conciliador”, entonces surge la
pregunta ¿qué hacemos las personas de bien? no se trata ahora de incitar a
la violencia o responder con la misma arma de estos vándalos, simplemente
recordar que en Colombia el artículo 32 de la Ley 599 de 2000, consagra el
derecho a la legítima defensa y así las cosas, debemos salir de nuestra zona de
confort y actuar en consecuencia ya que
estos criminales nos consideran cobardes y abusan de sus derechos pisoteando
los nuestros.
CR. ® OSCAR RICARDO COLORADO BARRIGA
Columnista IFMNOTICIAS, LA OTRA CARA, EL
PARCHE DEL CAPUCHINO
Twitter@oscarco16
Celular 3202659502
POSDATA 18: “Señor Presidente, parece que el
paro del 21 de noviembre, ya es un hecho, de no haber firmeza para
declararlo ilegal, debe haber sensatez para responsabilizar penal y
administrativamente a sus organizadores y promotores de los delitos y desmanes
que se cometan”.
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