Artículo No. 13
Bucaramanga, noviembre 28 de 2018
TERROR EN MEDIO DE “INDIGNADOS”
Lo que les voy
a narrar en el presente artículo, no es ficción, ni un sueño, o algo que me
contaron, simplemente tuve la desagradable oportunidad de vivir en carne propia
lo que hoy llaman marchas estudiantiles, con profesores a bordo, quienes
se autoproclaman indignados y creen ser la esperanza y el futuro de la Nación
(concepto que estos estudiantes y sus educadores están lejos de entender).
El jueves 8 de
noviembre, por situaciones laborales, me encontraba en inmediaciones del hotel
Tequendama, zona céntrica de Bogotá, con el fin de evitar un poco el trancón de
las horas pico. Decidí culminar mis
labores a las 15:30 horas de la tarde y me dirigí a la estación del
Transmilenio ubicada en la Caracas con 26.
Al intentar
ingresar a la estación encontré que la misma estaba cerrada y la
gente empezaba a agolparse en su reja. Preguntamos qué pasaba y una
persona del sistema nos dijo que por orden de la empresa habían ordenado cerrar
la estación, puesto que se acercaba una marcha estudiantil. Para nuestra
desgracia al cabo de 10 o 15 minutos, fuimos rodeados por una turba,
encapuchada, agresiva, armada con palos, piedras, aerosoles de pintura y
no sé qué cosas más, muchos escondían sus manos en grandes chaquetas; su
aspecto era descuidado, sucio y uno de ellos con aliento repulsivo increpó, que
no podíamos quejarnos, ya que nuestra obligación era apoyar sus justas causas,
o algo así… era difícil entenderles ante sus gritos y frases incoherentes.
Debido a que
empezó a llover de manera torrentosa, le exigimos a estos manifestantes que
permitieran abrir la estación y nos dejaran acceder al sistema, como
respuesta de sensatos estudiantes y dignos educadores, vimos cómo se
abalanzaron sobre las puertas del sistema y los buses que habían obligado a
parar, destruyéndolos y rayando inconsecuentemente la estación.
Quienes
utilizamos el servicio de Transmilenio en su mayoría personas
humildes y trabajadoras, también fuimos objeto de insultos y amenazas, por parte
de estas personas que solo dejaban ver sus ojos enrojecidos, asumo
que por rabia, una severa conjuntivitis o un alto consumo de drogas, me
inclino por lo primera y tercera posibilidad, la verdad en el ambiente se
sentía temor, en esos momentos llegó un policía, ingenuo, temeroso y
sin respaldo, quien intentó hablar con esta turba, la cual sin mediar
palabra, lo rodearon, insultaron, empujaron y pintaron su cara y uniforme, con
los aerosoles que llevaban, gracias al valor de unas señoras y a
nuestro rechazo, se evitó que lo golpearan y fue resguardado en medio
de nosotros.
Luego de más
de una hora de estar retenidos, increpamos a estos “estudiantes y educadores”, preguntándoles
que culpa teníamos nosotros, que, si su causa era justa, porque se encapuchaban
y portaban como delincuentes y terroristas (Terrorismo, 1.
Dominación por el terror 2. Sucesión de actos de violencia ejecutados para
infundir terror 3. Actuación criminal de bandas organizadas que, reiteradamente
y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines
políticos.) a que se debía tanta barbarie, porque destruían
el comercio formal, atacaban la fuerza pública y
nos retenían en contra de nuestra
voluntad, evitando nuestra libre movilización, les preguntamos
que estudiaban, de que universidad venían, que semestre cursaban, cuantos
años tenían, que los facultaba para hacer tanto daño, exigíamos
que nos dieran razones, a lo que solo recibimos por respuesta
improperios, gritos , amenazas e incoherencias.
A eso de las
17:30 horas, debido a la gran multitud de usuarios del sistema y gracias a la
sensatez de un funcionario de Transmilenio, pudimos entrar a los buses, en
donde permanecimos secuestrados por espacio de más de tres horas, por esta
turba de delincuentes, a quienes no les importó que hubiese niños,
ancianos, discapacitados, enfermos, señoras embarazadas y trabajadores que
requerían llegar a sus casas; nos tocó organizarnos por turnos para
acceder a los puestos del bus y solo hasta las 20:45 horas permitieron
reiniciar el sistema, luego de más de 5 horas de terror e impotencia.
Lo preocupante
de este relato, es que se repite a lo largo y ancho del país, estos barbaros,
que se autoproclaman estudiantes y profesores, con su vandalismo y
desconsideración, alteran el orden, le prenden fuego a la policía, golpean
a los soldados, destruyen bienes públicos y privados, atemorizan a las personas
de bien, nos secuestran en nuestros propios carros, sistemas de trasporte,
oficinas, almacenes y casas, atentan contra nuestra integridad, nos
agreden sin medir consecuencias, colocan en riesgo nuestros trabajos, salud y
bienestar, todo amparado en lo que llaman derecho a la protesta, por la
que nadie responde.
Sus líderes
solo atinan a decir que fueron infiltrados por vándalos, que no los
representan, pero nunca denuncian a estos supuestos
vándalos, que están con ellos y se refugian en sus universidades, en
donde preparan su arsenal bélico en los salones de clase, a la vista de
estudiantes, profesores y directivas.
Si de lo que
se trata es hacer justas exigencias, este no es el camino, que solo
conduce a la anarquía y el caos social, alentando a todo el mundo
a la violencia y exigencia de sus derechos a través de las vías de
hecho, manifestaciones que solo le sirven a sectores radicales y
violentos, por naturaleza de izquierda, quienes sin medir
consecuencias los alientan a continuar desestabilizando el país, el señor
Benedetti, Roy, de la Calle, les dirá que el consumo de drogas en este
tipo de manifestaciones, es el desarrollo de la libre personalidad, que aumenta
la creatividad,….. Petro, Robledo, Claudia López, Angélica, Ángela,
Bolívar, les dirán que consumir es una manifestación espontánea, que aclara las
ideas y les permiten que sigan apoyando su ideal político, olvidando los
crímenes cometidos…. Iván Cepeda, Julio Sánchez, Bedout,
Coronel, Hollman, Piedad y las FARC, les dirán que este tipo de
marchas y el consumo de todo tipo de alucinógenos, es la
nueva gesta libertadora, por lo tanto, se justifica cualquier desmán
y delito cometido.
Nada justifica
tanto despropósito y
cualquier causa se convierte en un despreciable objetivo, de intereses oscuros,
donde utilizan idiotas útiles. Sólo basta
ver como FECODE, alienta, promueve y acompaña esta nueva forma de delinquir,
buscando solo aumentar privilegios y beneficios absurdos que en nada
contribuyen al progreso del país, eso sí olvidando decir que
de los 12 meses del año en donde reciben más de 14 mesadas, solo trabajan
máximo 3 o 4 meses , veamos el año tiene 52 semanas, o sea que hay 104
días entre sábados y domingos, 18 lunes festivos, 6 días de descanso en semana
santa, 25 días en mitad de año, 6 días en octubre, 40 días entre diciembre y
enero, eso suma 199 días de descanso, ahora sumémosle 4 días de compensatorio,
día del maestro, día del alumno, día de la familia, elecciones y como en este
caso 45 días de protesta, para un total de 248 días sin laborar o sea 8 meses y
8 días, eso sin contar excusas médicas y situaciones personales.
Sería interesante
que estos estudiantes en vez de hacer tanto daño, se concentren en
recibir una excelente educación y le exijan a sus maestros que
trabajen, se preparen y cumplan sus horarios, ellos mismos deben reflexionar y
darse cuenta que quienes organizan estas marchas, son “estudiantes” que
se pasean de facultad en facultad, llevan más de 12 semestres, no han
terminado nada y se especializan en la elaboración de armas no
convencionales, técnicas de encubrimiento, agresión a la fuerza pública,
destrucción de sus mismas instalaciones, expertos en la combinación de
todas las formas de lucha y un sinnúmero de delitos.
Son
estudiantes que se niegan a que les miren sus promedios, los evalúen en
conocimientos, les exijan puntualidad, les establezcan reglas de
comportamiento, les exijan disciplina, respeto, consideración y cualquier tipo
de principio, alentados por un puñado de educadores marxistas que solo
entorpecen y destruyen lo aprendido en casa.
Qué tipo de
educación están recibiendo estos jóvenes, que calidad de maestros tienen, porqué
olvidan el concepto de comunidad, a que se debe que no entiendan que mi
libertad termina cuando empieza la de mi vecino, donde está el respeto, la
consideración, los buenos modales, en que sociedad civilizada se permite que un
insignificante grupo de trúhanes detengan el normal funcionamiento de una
ciudad de más de 7 millones de habitantes, ¿en donde están los padres y
familias de estos delincuentes que les patrocinan tanto despropósito? hablan de
defender la educación, que es lo que ellos y sus educadores no tienen, basta
verlos, hablar, actuar, vestir, comportarse, en fin solo incoherencias de
vándalos enajenados y entrenados en técnicas de terrorismo, patrocinadas por
verdaderos santuarios del delito, que es en lo que se han convertido las universidades públicas, entidades que
reciben partidas millonarias, de las cuales jamás rinden cuentas.
Si estas
manifestaciones defienden este modelo de “educación” y calidad de sus maestros
y directivas, sin ambigüedades me declaro en contra de esa educación y
prefiero jóvenes sin título universitario, pero con calidades
humanas y un alto respeto a sus congéneres, no apoyo perder millones y millones
de pesos en este tipo de personas, prefiero que se inviertan en el desarrollo
vial, el campo, la salud, el medio ambiente o cualquier otro propósito que
contribuya a la prosperidad nacional y no a formar delincuentes, terroristas
y trúhanes, que saben de todo menos de lo que dicen haber estudiado, ya
que se la pasaron en paros y asambleas inútiles,
para luego “negociar” los semestres en donde nunca estudiaron.
CR. ®OSCAR
RICARDO COLORADO BARRIGA
Columnista
IFMNOTICIAS
Twitter
@ricacoloradodo
Posdata 4: Señor Presidente, en un Estado
de Derecho, la autoridad NO suplica, se impone, para mantener
el orden social y constitucional, orden que jamás se podrá conseguir
con esta cúpula, incapaz, desleal y lejana a sus
subalternos. El silencio cómplice de estos
comandantes, ante tanto desmán, se entiende en la vida castrense, a
la cobardía que siempre los acompañó en el área de operaciones, ya que
nunca pudieron mirar a sus subalternos a los ojos y alentarlos con su ejemplo a
pelearse los primeros puestos en el combate.
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