Art. No.4
Bogotá,
noviembre 16 de 2017
SEÑORES
Cuerpo
de Generales y Almirantes, CGA
Asociación
de Oficiales Retirados de la Fuerzas Militares, ACORE
Asociación
Colombiana de Suboficiales de las Fuerzas Militares en Retiro, ACOLSURE
Asociación
de Soldados Pensionados de Colombia, ASOPECOL
Asociación
Colombiana de Agentes en Retiro de la Policía Nacional
Asociación
de Soldados Profesionales, ASOLPRO
Asociación
Colombiana de Soldados e Infantes de Marina Profesionales en Retiro y Pensión
Fuerzas Militares, ACOSIPAR
Ref.:
Censura moral
Respetados
Generales, Oficiales, Suboficiales, Soldados, Infantes de Marina, Policías, que
integran las distintas asociaciones de personal en uso de buen retiro, de
manera atenta acudo a ustedes, motivado por el penoso y degradante hecho
ocurrido el pasado 8 de noviembre en área rural de la vereda Piedra Marcada,
municipio Vega Larga Huila, jurisdicción de la Novena Brigada del Ejército
Nacional.
En el lugar antes
indicado, un pelotón adscrito al Batallón Tenerife, en cumplimiento de un deber
legal y atendiendo al llamado de la comunidad, llegan a la zona donde se está
realizando una “REUNIÓN”, constatando que hay personas de civil armadas, que
dicen ser miembros de las FARC, pero en
el momento, no presentan ni portan documento o salvoconducto de las armas (como
es deber de todo ciudadano en Colombia), ni mucho menos explican que estaban
haciendo y con autorización de quién; por el contrario, reciben con
insultos y de manera violenta a la tropa, como se aprecia en los videos que
circulan en la red, oponiéndose a cualquier procedimiento legal, encarando a
los servidores públicos e incitando a la población civil a desconocer y
maltratar la tropa.
El problema no radica
en la actitud de esos guerrilleros, que al fin y al cabo se portan como lo que
son bandidos, el problema radica en que la tropa no actuó como es su
deber legal, es más, por falta de dirección y apoyo incumplieron con sus
obligaciones; el Comandante, abandonando a sus subalternos, se presenta en los
medios de comunicación intentando justificar la acción aberrante de estos
sujetos, casi que disculpándose ante la persona que él identifica como “señor Ramiro
Durán”, apreciándose la timidez que hoy tiene el Ejército para cumplir con su
responsabilidades, frente a los desmanes de las guerrillas.
Señores, hemos
llegado a este vergonzoso nivel de falta de autoridad, legalidad y respeto, en
gran parte, gracias a los Oficiales que nos representaron en la mesa de
negociación, activos y retirados y a la Cúpula de las Fuerzas Militares y de
Policía que hoy tenemos, quienes con su
silencio cómplice, han cometido el peor de los delitos, traición a los
PRINCIPIOS (Respeto por la Constitución y la ley, Honor Militar) y VALORES (Honestidad,
Lealtad), que todo Militar y Policía debemos profesar, traicionando la
confianza y respaldo del pueblo Colombiano.
La historia no
olvidará los nombres de quienes fungieron como nuestros representantes: los
señores Generales retirados Jorge Enrique Mora Rangel y Oscar Adolfo Naranjo
Trujillo quienes acompañaron este “proceso” desde el comienzo, el General
Javier Flórez Aristizábal que se integró al equipo negociador a partir del 25
de agosto de 2014 y los señores Brigadieres Generales, Martín Fernando Nieto,
Alfonso Rojas Tirado, Oswaldo Rivera Márquez FAC, Álvaro Pico Malaver PONAL y
Contraalmirante Orlando Romero Reyes desde el 5 de marzo de 2015.
Con esto quiero
señalar que los Oficiales mencionados, conocieron desde su interior, este
aberrante proceso de negociación y vieron de manera cínica, descarada y
sistemática, cómo el señor Presidente, la señora Holguín, Humberto de la Calle,
Sergio Jaramillo, General Naranjo, Frank Pearl, Guillermo Rivera, Cristo,
Benedetti, Roy Barreras, Petro, Rafael Pardo, Serpa, Lizcano, Rivera, Samper,
Gaviria, Cepeda, Hollman Morris, Piedad Córdova y todo su sequito de cortesanos,
le mentían al país día tras día y
sin el más mínimo asomo de vergüenza, como se aprecia en los cientos de videos
que quedaran para la historia, en estos casi 7 años de burla.
Nos juraron a
todos los colombianos que: jamás habría impunidad, cárcel para quienes hubiesen
cometido delitos de lesa humanidad, nunca existiría elegibilidad política
directa, pensar que timochenco fuera candidato era absurdo y daba risa, prevalecería
la reparación real a las víctimas, entrega en forma efectiva de activos
producto de sus ilícitos, los responsables de crímenes pedirían perdón por su
actuar delictivo, entre muchas más mentiras. (Anexo documento del 23 de junio,
titulado la opinión de un soldado, dirigido al Comandante General FFMM).
Prometieron que
este proceso trasformaría el devenir nacional en bienestar y progreso para
todos y no en el caos de corrupción, desgobierno, inseguridad, división e
incertidumbre actual, realidades
palpables que la Cúpula Militar se niegan a ver, persistiendo en una actitud
débil y encubridora, faltando incomprensiblemente con su deber legal. Es
tan indigno este proceso de paz, que el mismo señor Presidente reconoce en
auditorios internacionales, que tuvo que mentirles a los colombianos para
hacerle contrapeso a lo que decían las FARC, presionado por la opinión pública,
así quedó registrado en los medios. (lafm.com, Santos responsabiliza a la
opinión pública de su doble discurso con las Farc)
La pregunta que
emerge sería: ¿a que fueron estos oficiales? a representar una Fuerza Pública, hasta ese momento vencedora, dentro de
un marco de legalidad constitucional o a claudicar, ante un grupo de terroristas
el principio de nación y sus instituciones que decían defender y simbolizar,
por intereses personales y mezquinos. Siendo claro a día de hoy, que fallaron de
forma rotunda y miserable en su misión.
Los señores
Generales, Rodríguez Barragán, Mejía Ferrero, los Comandantes de Armada, Fuerza
Aérea y Director de la Policía, no
tienen disculpa, ellos conocen a ciencia cierta que este proceso es una
mentira, saben que las disidencias son el brazo armado del hoy partido
político de las FARC, están al tanto que nadamos en cultivos ilícitos de coca y que la producción se disparó matemáticamente,
que la aspersión aérea fue una imposición de estos bandidos al igual que la
legalización de la dosis mínima, que siguen manejando la minería ilegal, extorsionando,
secuestrando, que no han renunciado al narcotráfico, que su inmensa fortuna
está en Venezuela, Cuba, Nicaragua, sus aliados políticos y en paraísos fiscales
a nivel mundial.
Saben con certeza
que las zonas de concentración hoy “de capacitación” son fortines políticos de
los terroristas que nadie controla y de ahí saldrán las 16 curules de las
circunscripciones especiales, otorgadas en esta espuria negociación, entienden
que la erradicación forzada adelantada por la Fuerza Pública es un fracaso, al
igual que la erradicación voluntaria sin seguimiento y control, que solo sirve
para enriquecer a narcotraficantes, saben que las FARC intercambiaron
brazaletes con el ELN, QUIENES AHORA EN ECUADOR ASPIRAN A RECIBIR AUN MAS DE LO
ENTREGADO A LAS FARC.
Es imposible
entender cómo se atreven a decir que la JEP favorecerá los Militares hoy
procesados, como lo manifestó el General Salazar en su condición de Jefe de
Estado Mayor Conjunto, quienes se han visto en la obligación de acogerse a la
misma para recuperar su libertad, algunos de ellos contando con más de 10 años
de reclusión, abandonados a su suerte por una cúpula distante, que se niega a
reconocer el evidente sesgo político de los magistrados que la integran, al
igual que la dadivosa ley estatutaria que hoy cursa en el congreso, hecha a la
medida de las FARC, la cual acompañan sin el más mínimo asomo de vergüenza a
sabiendas que será la espada de Damocles de sus superiores, compañeros y subalternos,
haciendo oídos sordos a criticas sensatas y reales.
Sólo ellos no
saben quiénes son el señor de Roux, Alfredo Molano, Marta Ruiz o Lucía
González, por nombrar solo cuatro, hoy “ilustres” miembros de la comisión
para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición,
pareciese que no leyeran, escucharan noticias, observaran periódicos, hablasen
con subalternos, oyeran a sus agencias de inteligencia, para no darse cuentan
en manos de quien está la responsabilidad de reescribir la historia de nuestro
país.
Como entender, que
el principal cabecilla de la peor banda criminal de Colombia, hoy sea un pomposo candidato a la
Presidencia de la República, en total contravía al ordenamiento legal, que
nosotros juramos defender, atentando contra la sana lógica y el mínimo respeto
que se debe tener con la memoria de miles de víctimas y la población en
general, creando desesperanza la actitud de la cúpula Militar y de Policía,
quienes públicamente y ante cualquier auditorio repiten que ganamos lo que
ellos llaman “guerra” (Anexo oficio del
4 de octubre, titulado la patria llora) al igual que los Oficiales Generales que
participaron en este sainete y hoy por hoy comparten con estos terroristas en
grandiosos banquetes y se toman fotos, celebrando el triunfo de 7.000
delincuentes y si no reaccionamos como sociedad, la implementación del peor
régimen socialista que se tenga conocimiento, es inconcebible pensar que tipo de ser humano se siente representado
por esta clase de sujeto, solo basta analizar su historia de vida, marcada por
el delito y la comisión de todo tipo de crímenes atroces, sea por acción u
omisión y aun viendo esto siguen los altos mandos en un mutismo absoluto.
Pareciese que los
oficiales mencionados, olvidaron que son y que han hecho las FARC en todos
estos años de barbarie, considerándolos hoy actores políticos y justificando su
accionar delictivo, debilitando
sistemáticamente la capacidad de la Fuerza Pública a través de reingenierías
inútiles, que solo han arrinconado y desprotegido a sus hombres, véase solo
como han sido humillados, asesinados, secuestrados y maltratados mientras
tratan de controlar la expansión de cultivos ilícitos, que este gobierno y
ellos permitieron, por presuntos “campesinos” e “indígenas” dedicados al negocio criminal
del narcotráfico, guardando silencio absoluto ante tanto desmán y llegando al
descredito de los hechos acaecidos en la Novena Brigada.
Señores Generales,
Oficiales, Suboficiales, Soldados, Infantes de Marina y Policías, en nuestra
condición de retirados, hoy les hago un
llamado al HONOR, nosotros tenemos
un deber legal y moral con nuestros conciudadanos y no podemos ser inferiores a
esa responsabilidad, el tiempo apremia y día a día estos terroristas se
fortalecen, amparados en la egolatría del señor Presidente, la corrupción de
políticos partidarios a ellos, su desproporcional riqueza, la complicidad de algunos
medios de comunicación, la penetración en la justicia e ingenuidad y candidez de muchos colombianos; es por eso que
me atrevo a hacerles la siguiente propuesta:
Censuremos moralmente a estos Oficiales, neguémosles
el saludo, démosle la espalda cuando nos crucemos con ellos, no los inviten a
ninguna actividad en sus asociaciones, no permitan que hablen por nosotros,
descalifiquemos públicamente su silencio cómplice y su actitud permisiva ante
tanta ignominia, no aceptemos sus disculpas superfluas y vacías, hagámosles
sentir nuestra tristeza y profunda decepción, desmintamos todas las mentiras
que se han tejido alrededor de este circo, evitemos por todos los medios que la
Fuerza Pública siga perdiendo su real capacidad de lucha y alto nivel de
entrenamiento, denunciemos cualquier acto de corrupción al cual tengamos
conocimiento y reconozcamos que nos equivocamos cada uno en su nivel, al haber
permitido que este tipo de personas llegaran a tan altos cargos y
responsabilidades.
Los invito a que
nos alejemos por una sola vez, del concepto que nos hace fuertes, solidaridad
de cuerpo, ya que nuestro silencio manda un mensaje negativo ante la sociedad
civil y convalida tanta mentira y degradación, respaldada por la cúpula actual
y los señores Generales que estuvieron en Cuba, supuestamente representando al
personal activo y en uso de buen retiro, pero que en realidad fueron inferiores
a tan alta responsabilidad y sucumbieron a intereses personales y sórdidos, que este mensaje les llegue con fuerza y
entiendan que quienes los precedimos no vamos a permitir que 198 años de lucha,
gloria y sacrificio hubiesen sido inútiles ante tanta inoperancia y
complicidad.
Señores Militares
y Policías, no olviden que cada uno de ustedes, desde sus cargos y
asociaciones, son generadores de opinión y pueden contribuir eficazmente a
inclinar la balanza en beneficio nacional, evitando que estos asesinos lleguen
a cargos de poder y con la ayuda ilimitada de recursos, sigan obteniendo
aliados para su nefasta causa y así poder seguir implantando en la cabeza de
tanto incauto, desinformado e inocente, el eslogan LA PAZ MERECE CUALQUIER SACRIFICIO, terminando a la postre bajo un
gobierno que cercene todas las libertades y posibilidades de progreso.
Si por alguna
razón, esta misiva llega a manos de Militares y Policías activos, reciban de
este soldado un caluroso saludo y mi eterno agradecimiento por el sacrificio
permanente en beneficio de la nación, sé y me consta de su amor patrio, sentido
de pertenencia y fe en la causa, que siempre los acompaña y acá desde la
trinchera, estaré presto a colaborarles en todo lo que pueda, aun con mi vida
si así fuese necesario.
Atentamente,
Coronel ®
OSCAR RICARDO COLORADO BARRIGA
Cedula de
Ciudadanía No. 11.434.794
Celular
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