Art. No. 37
Bogotá
julio 16 de 2.020
IDEAS . UNA MARCA EN EL CORAZÓN
El haber sido parte de la Fuerza Pública,
portando con dignidad sus uniformes, insignias y distintivos, sin importar
tiempo o jerarquía, deja huellas indelebles en la mente y el corazón de
soldados, marinos, pilotos o policías, surcos que jamás se desvanecerán, ni con
el paso del tiempo, ni las inclemencias de la vida.
Esta constante, hace que los hombres y mujeres
que tuvimos ese honor, nos miremos como hermanos y nos permite en actividad o
retiro mantener el juramento inculcado “JAMÁS
ABANDONAR SUPERIORES, COMPAÑEROS O SUBALTERNOS EN ACCIÓN DE GUERRA, NI EN
NINGUNA OTRA OCASIÓN “, sin embargo, esto no es óbice para reconocer, que
el tiempo y la vida, nos ubica en donde corresponde, así que no es extraño observar
curtidos comandantes, aprendiendo del más humilde de sus otrora subalternos.
El haber estado bajo banderas, contemplando el
mismo tricolor, surcando los mismos caminos, ríos y mares, en procura del bien
nacional y sus gentes, hoy por hoy nos permite analizar el devenir político de
Colombia, sabios razonamientos basados en vivencias cargadas de conocimientos y
experiencias que sin duda aportan al bien común y tienen un único fin, enfocado
hacia una patria más justa, ecuánime y participativa.
Los miembros de la Fuerza Pública de ayer y
hoy, hemos sido el soporte de la mesa, fuerte y sólido del estado, que no la ha
dejado caer, con la sangre derramada de nuestros próceres se obtuvo la libertad
del yugo español y con la de los 6 soldados asesinados en Puerto Lozada (Meta)
en días pasados, seguimos amparándola del mas ruin, cobarde y despreciable
enemigo; estos sacrificios evidencian el nivel de compromiso y la fuerza de
nuestra vocación, que sin lugar a dudas está a la par de las más loables
profesiones.
La educación que condujo a nuestra formación
militar, las instrucciones recibidas en aulas, salones de conferencia, campo
abierto, enseñanzas todas, aplicadas a lo largo de la geografía colombiana, nos
convierten en personas inquietas por el devenir de la política municipal,
regional y nacional, lo que nos hace blanco de interés de candidatos de todo
orden, que se apalancan en nuestras convicciones y construyen discursos
llamativos que los llevan a ocupar las más altas dignidades. En empresas ya sea
del estado o privadas, es común ver que su organización orbita alrededor de
principios castrenses, que muchos pretenden mostrar como propios y presentan
procedimientos de comando calcados del diario ejercicio de nuestras actividades,
para la toma de sus decisiones, que aplicadas en forma acertada y oportuna, muy
seguramente garantizan el éxito de los objetivos estratégicos.
El haber sido militares, mil entre uno, o policías,
palabra que en sus orígenes significa, el buen orden de las cosas, no nos
hace especiales como seres humanos, pero si nos diferencia del común de la
gente y nos impulsa a mantener vivos y en práctica los principios y valores que
rigieron nuestro proceder, en consecuencia, frente a estos preceptos no dudamos
en exigir, la máxima severidad legal para aquellos que en cumplimiento a su
deber constitucional deshonren su uniforme y coloquen en entredicho la imagen
institucional, la solidaridad de cuerpo solo para soldados y policías que con
su trabajo honesto luchan a diario por esta sufrida patria, aun a costa de sus
vidas.
La ebullición de asociaciones, fundaciones,
cooperativas, agremiaciones, partidos y demás organizaciones de veteranos y
reservistas, en vez de ser una debilidad, se convierte en una gran fortaleza,
ya que este despertar nos aleja de las tribunas de simples espectadores y nos
coloca en el centro del ruedo, enfrentándonos a costumbres mal sanas,
enraizadas en lo más profundo de la
práctica política, cuyo centro de gravedad es el narcotráfico en toda su
cadena, capaz inclusive de torcer el más
preciado de los ideales humanos, la paz.
Colombia merece líderes visionarios, honestos,
con programas sensatos y acordes al clamor nacional, basta de ídolos de barro,
populistas insensatos, guerrilleros amnistiados, camaleones traicioneros, justicia
abyecta, prensa mamerta y amarillista, mandatarios corruptos y todo pelambre de
mafiositos por acción u omisión, busquemos lo que nos une, convirtamos el
eslogan UNIDOS PARA SER MAS FUERTES,
en un verdadero propósito superior.
CR (r) OSCAR RICARDO COLORADO BARRIGA
Twitter@oscarco16
Celular 3202659502
Felicitaciones, me identifico totalmente con su excelente columna.
ResponderBorrarEn definitiva unidos para ser fuerte y mas los que si amamos nuestra institucion militar
Borrar