Art. No.41
Bogotá 27
de agosto de 2.020
EL SENTIDO PATRIO
Hace menos de 10 años, era normal ver en
colegios y escuelas a profesores y niños izando el Pabellón Nacional, cantando
a pulmón entero el Himno o recitando la Oración Patria; este tipo de actividades
se desarrollaban sin sesgos políticos,
buscando incentivar en los menores el respeto a sus símbolos patrios e
inculcándoles un sentimiento de unidad nacional alrededor de lo que nos une
como país.
Estas sencillas actividades, despertaban una emotividad
generalizada, que nos permitía reconocerle a nuestros padres, su esfuerzo
diario y verlos como los guías de un mañana prometedor para su descendencia, de
igual manera nos hacía entender el esfuerzo y sacrificio hecho por los próceres
de nuestra historia, quienes con su propia sangre construyeron las bases de lo
que somos hoy como nación; no había duda frente al respeto que le debíamos a
nuestros mayores, la obediencia a los maestros, la consideración y acatamiento a
las autoridades y la deferencia a los religiosos.
Tristemente las ideologías de izquierda,
empezaron a permear todos los estamentos de la sociedad, iniciando por la
educación y a través de organizaciones
como FECODE, quienes han intentado implantar en el subconsciente de estas
nuevas generaciones doctrinas trasnochadas, conceptos facilistas ajenos al esfuerzo
personal, pretendiendo reescribir la historia, sembrando sentimientos de odio y resentimiento a todo
concepto de autoridad, menoscabando la potestad de los padres, mancillando la Fe, haciéndoles creer que solo
tienen derechos, escondiéndoles sus deberes, llegando al colmo que muchos de
ellos hoy dudan de su propia sexualidad y creen conseguirla a través de un
libertinaje ofensivo para ellos mismos.
Esta falta de identidad, la vemos retratada en
actitudes violentas, que intentan llamar protesta social, en donde encapuchados
azuzados por manos oscuras repletas de narco dólares, pretenden ser
interlocutores válidos de estudiantes, cuyo único argumento es una piedra, arma
o bomba, todo matizado con un lenguaje soez, acompañado de arengas intimidantes
y peticiones absurdas ajenas a una verdadera visión de país, que no buscan construir sino generar caos y zozobra.
Se ha vuelto costumbre demostrar nuestro
sentido patrio, solo cuando la selección Colombia juega, nos animamos a
ponernos camisetas, los acompañamos cantando el himno, nos abrazamos con todo
el que se atraviese, si ganan el partido se nos hincha el pecho gritando
Colombia y nos sentimos más patriotas que los mismos próceres, sin embargo,
cuando la institucionalidad construida en 201 años de historia sacrificada se
ve atacada por factores internos y externos, que conspiran de manera soterrada
y pretenden socavar nuestro ordenamiento Jurídico, Legislativo y Ejecutivo,
preferimos mirar hacia otro lado y pretendemos que sean otros los que asuman
esta responsabilidad.
El núcleo de la
sociedad gira en torno a la familia, es allí donde se forma el carácter, se siembran
los principios y valores que aglutinan una sociedad y se construyen las bases
de un futuro Nacional. Ninguna sociedad sana progresa sin ideales comunes, la identidad personal y única de todo ser
humano, pierde valía si está alejada del respeto y la consideración a sus
semejantes, el bien común nos une como país y nos proyecta en el contexto
universal.
Costumbres sencillas, como izar la bandera en
las fechas que rememoran nuestra independencia o colocarnos de pie al escuchar
el himno Nacional, en señal de consideración y respeto, por aquellos capaces de
anteponer su propia vida en busca de un sueño llamado libertad, deben ser manifestaciones
espontáneas que nos unan como nación, ayudándonos
a conocer el pasado, para entender el presente y proyectarnos al futuro.
“La patria es espíritu. Ello dice que el ser de
la patria se funda en un valor o en una acumulación de valores, con los que se
enlaza a los hijos de un territorio en el suelo que habitan”. Ramiro de Maeztu.
CR (r) OSCAR RICARDO COLORADO BARRIGA
Twitter@ricacoloradodo
Celular 3202659502
POSDATA 30: “Señor Presidente, el mal no
descansa, usted lo tiene cerca, representado en funcionarios proclives al
engaño FARC-SANTOS, Magistrados sin asomo de vergüenza y alejados de las leyes,
una JEP ruin y empoderada, congresistas de partidos progresistas, de centro e
izquierda, abrazados en contubernio con los peores criminales de la historia,
embestidos de poderes para legislar en contra de toda una nación, y tristemente
su gobierno con el sol a las espaldas y cientos de promesas de campaña sin
cumplir.”
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