Art. No. 72
Marzo 4 de 2022
Plegaria a la
familia de Fuerza Pública
“Haz que por
mi fe, sea capaz de cumplir lo imposible; que desee morir y vivir al mismo
tiempo. Morir como tus santos apósteles, como tus antiguos guerreros; vivir
como tus arriesgados misioneros, como tus antiguos cruzados”,
este fragmento de la oración de guerra, escrito por mi Teniente Bedoya, dos
semanas antes de morir en acción en las selvas del Putumayo, sintetiza el honor
y la bizarría que acompaña a soldados y policías en el cumplimiento de su
deber.
Deber que transciende los muros de guarniciones y
comandos; el cual no termina en el retiro y que nos acompaña hasta la tumba,
ese mismo imposible de cumplir sin
el apoyo permanente de padres, hermanos, esposas hijos, tíos y familia en
general, aquel que nos inspira a seguir luchando por un futuro mejor y nos
impide ser simples espectadores cuando la Patria y sus libertades peligran.
Nunca antes
las fuerzas del mal, representadas en partidos políticos mutados de grupos
guerrilleros, conformados por terroristas o sus descendientes, han estado tan cerca de llegar al solio
de Bolívar, estos, acompañados por una recua de camaleones sin
escrúpulos, financiados por dineros del narcotráfico, protegidos por togados
corruptos y ensalzados por periodistas avaros, que callan ante el avance
destructivo y brutal de las hordas criminales llamadas primera línea, ajenas al
dialogo, incapaces de razonar y con sed de destrucción, mientras persiguen su
propósito de cercar ciudades e intimidar sus habitantes con su oscuro mensaje,
“Petro
y su pacto diabólico” o sangre, caos y muerte.
Es por eso
que acudo a la gran familia de la Fuerza Pública, esa que reza día a día para
que el policía y el soldado regresen al seno de su hogar, la misma a quien
temen comunistas y progresistas, ya que
saben que en el campo de combate los hemos derrotado ayer y hoy, ellos
tienen conocimiento que no somos miles, sino millones y buscan dividirnos,
dispersarnos y confundirnos, para
impedirnos ejercer de manera sensata, coherente y patriótica, nuestro derecho
al voto.
Siempre los hemos vencido con las armas del estado y la
fuerza de nuestros seres queridos, hoy será con el sufragio, salgamos en
familia, convidemos a nuestros amigos, invitemos a nuestros vecinos, hablemos
con el despistado, despertemos al apático, argumentemos con el “idealista” y
organizados en escuadras, pelotones, compañías y batallones, acudamos a las
urnas y de una vez por todas cerrémosle el camino a la anarquía, la dictadura,
la venganza, el odio y la miseria.
CR (r) OSCAR RICARDO COLORADO BARRIGA
Twitter@ricacoloradodo
Celular 3202659502
POSDATA 59: “Señor Presidente, especial atención a la
Registraduría, hay voces que alertan sobre posibilidad de fraude, aún hay
tiempo para auditarlos.”
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