Art. No. 109
Mayo 10 de 2024
Mi General SOLICITO
HABLAR
Este artículo tiene como blanco audiencia la
Cúpula Militar y Policial, conformada por Oficiales de insignia con más de 30
años de experiencia, algunos de los cuales conocí como subalterno, compañero y
superior en mi paso por la institución Castrense, dejando claro que ninguno de
ustedes es responsable por la desgracia de Gobiernito que hoy tenemos,
ya que estoy seguro que como yo, jamás imaginaron que una porción de compatriotas pudiesen sentirse
representados por un ser tan abyecto, promovido por un partido que acogió el
lumpen de la sociedad y se entregó sin restricción alguna al narcotráfico.
Difícil para ustedes ejercer el mando, teniendo
que mantener la moral y el espíritu de cuerpo de soldados y policías, sin
directrices claras y carentes de todo apoyo, recibiendo instrucciones con
insultos a través de X o en intervenciones demagógicas con auditorios pagos y al
igual que el orador, enemigos de la Fuerza Pública. Lo que me lleva a concluir que la gran
mayoría de ustedes siguen cumpliendo con honor el Juramento hecho ante el altar
de la Patria, morir por defenderte.
Ahora bien, también es cierto que por la
naturaleza de sus funciones y la estructura organizacional de la Fuerza
Pública, nadie conoce mejor y de primera mano la realidad que nos agobia, todos
los días ustedes reciben información concreta y veraz en cada una de sus
jurisdicciones, sobre la expansión terrorista, el crecimiento del narcotráfico,
el fracaso del modelo de paz, el incumplimiento del programa de gobierno, sus
estúpidas promesas y la corrupción rampante de este modelo copiado de regímenes
comunistas.
Mi intención no es
llamarlos a la insurrección, por su experiencia y capacitación, ustedes conocen cuál es su deber
Constitucional y al igual que yo, esperan que los entes de control funcionen y
a través de la separación de poderes, tomen decisiones ajustadas a derecho en
las investigaciones que hoy cursan. Señores Generales, como garantes de la
LIBERTAD Y EL ORDEN sé que estarán prestos a defender la institucionalidad, hoy
amenazada por una horda de desadaptados y su vulgar cabecilla.
Mientras esto sucede de manera respetuosa les
solicito: no se dejen contaminar y les recuerdo que el principal
deber de todo comandante, es garantizar
la vida de sus hombres, no los expongan sin necesidad, apliquen la
inteligencia de combate, entrénenlos de manera ardua y si la providencia decide
sobre sus vidas, que sea en franca
lid, jamás por errores de mando, apoyo o dirección.
CR. (R) OSCAR RICARDO
COLORADO BARRIGA
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