Art.No. 11
Bogotá octubre 01 de 2018
LO QUE MAL EMPIEZA, MAL ACABA Y NO TIENE FUTURO
La hoy
paquidérmica, ineficiente y sorda JUSTICIA ESPECIAL PARA LA PAZ, se ha
convertido en un lastre difícil de manejar por el actual Gobierno, debido a sus
actuaciones inconsecuentes, contrarias a derecho, plagadas de corrupción y
ejemplo de despilfarro, que no solo contribuyen a desprestigiar aún más la
Justicia en Colombia, sino que empiezan a dejar dudas sobre las promesas de
campaña que llenaron de esperanza a la sociedad.
Este sainete,
nació de la traición de un sátrapa, que se hizo elegir enarbolando las banderas
de un Gobierno exitoso en materia de seguridad democrática, quien no tuvo
vergüenza en negociar debajo de la mesa,
la soberanía nacional, con el peor grupo de terroristas y criminales
de la historia, nombrando como garantes a países como Cuba y Venezuela, cunas
del fracaso socialista, exportadoras de terrorismo y paraísos del narcotráfico.
Durante más de
siete años de absurda negociación, se mintió con total descaro,
se desconoció la voluntad democrática del pueblo, se compraron
conciencias de políticos, magistrados y periodistas corruptos, que el país
conoce; se lanzó una guerra implacable contra la oposición,
se frenó el ímpetu de lucha de unas Fuerzas Militares Triunfadoras,
nombrando cúpulas de mando desleales a su sagrado juramento, incapaces,
incompetentes y corruptas. Con total
cinismo nos dijeron que la paz merecía tragarse algunos sapos, olvidando contarnos
que los mismos estaban envenenados como la JEP.
Nos vendieron
la idea de una guerra interna, dándole el estatus de actores del conflicto a un
grupo de narcotraficantes, pedófilos, secuestradores, violadores y terroristas,
que no se representan ni a ellos mismos, polarizaron el país, frenaron la
economía, despilfarraron la bonanza petrolera, desbordaron la deuda externa,
multiplicaron la burocracia y se congraciaron con la corrupción a la que
llamaron simpáticamente mermelada.
Es tan
inviable y absurdo este proceso, que luego de invertir miserablemente tantos
recursos y tiempo, hoy recibamos como premio, unas FARC, repotenciadas, con
algunos de sus peores criminales, con asiento en el Congreso, departiendo
alegremente con sus amigos de izquierda, hoy progresistas, que siempre los
han defendido, multimillonarios, gracias a que expandieron cultivos y
laboratorios de producción de coca, con un brazo armado, que en realidad
es un cuerpo, al que el camarada santos hizo llamar disidencias, con
anuencia de la inepta cúpula Militar y Policial, diseminados en
todo el territorio Nacional, en contubernio con bandas criminales y carteles de
droga, con emisoras propias, periodistas, jueces y magistrados afines
y recursos del Estado, que emplean sin asomo de pudor para rendirle
homenajes a piltrafas humanas, como alias el mono jojoy.
No contentos
con tanta insensatez,
nos dejan una supra corte, con poderes omnímodos, conformada por
magistrados de izquierda, dedicados a proteger a sus amigos terroristas de las
FARC, capaces de desconocer la Constitución, manejar los tiempos a su
antojo, reinventarsen procesos y procedimientos legales, desconociendo
delitos atroces, fabricando nuevos principios del derecho, que atentan contra
la presunción de inocencia y que en contubernio con la comisión de la verdad,
intentan reescribir la historia Nacional.
Basta solo ver
que ha hecho la JEP, en este tiempo, atravesándosele a la Fiscalía, para
proteger al narcotraficante Santrich, siendo inadmisible que luego de cinco meses, no
hayan sido capaces de decidir si junio de 2017 es una fecha posterior a
noviembre de 2016. Esta falta de
decisión hasta ahora, ha permitido amparar a los terroristas de los que
nadie sabe su paradero, fijarles plazos que incumplen, desconocer delitos como
el narcotráfico, la violación y la pedofilia, llamándolos conexos al delito de
rebelión, adelantar millonarios contratos hoy cuestionados, encubrir
procedimientos no santos, como los de la señora Marta Lucia Zamora y recibir
todo tipo de críticas por su proceder irregular, hasta del mismo
Néstor Raúl Correa, uno de los principales artífices de este adefesio.
Olvida
intencionalmente la JEP, que el “proceso de paz” se firmó con los
terroristas de las FARC, negándose como debería ser su responsabilidad a exigirles
lo que tanto pregonan, verdad y reparación, sin hablar de JUSTICIA,
ya que en este acuerdo eso no existió.
Por ello, al día de hoy no se sabe nada de los secuestrados
que nunca aparecieron, de los menores reclutados, de su basta fortuna, de las
rutas del narcotráfico, de sus socios en la política y la ilegalidad, en fin,
de este grupo de terroristas y sus delitos, el país no sabe nada y cuando “comparecen” ante sus amigos de la JEP,
es todo un espectáculo de pasarela.
Para
justificar su inoperancia, frente a los crímenes de las FARC, concentran sus
odios y todos sus esfuerzos en citar únicamente a militares, a quienes previamente
los han obligado a firmar una solicitud voluntaria de sometimiento, bajo cantos
de sirena que le susurraron al oído con promesas de libertad, penas mínimas y
prevalencia de competencia sobre la jurisdicción ordinaria. Esta famosa acta, es
una confesión voluntaria que conlleva obligaciones de reconocer solo la verdad
que ellos quieran escuchar y negándoles la presunción de inocencia y el debido
proceso, e inclusive la posibilidad de ser juzgados por un proceso
preestablecido ante las salas especiales dentro de la JEP (Proyecto presentado
ante el Congreso) con la amenaza implícita de perder el beneficio de la libertad
si no se “someten” como ellos quieren.
La definición
de sometimiento, palabra utilizada por la JEP, es un claro ejemplo de la
dialéctica comunista, que ellos y las FARC, saben manejar, se encuentra en el
diccionario y se entiende como: “ aquel acto mediante el cual una persona
maltrata a otra, la obliga a hacer algo contra su voluntad, la fuerza, la hace
sentir profundamente mal. El sometimiento parte de un sentimiento de perversión
que hace que una persona (conciente o inconcientemente) se sienta superior
al otro y disfrute con placer el maltratarlo. Si bien el sometimiento entre
animales también existe, el peligro del sometimiento entre humanos reside en el
hecho de que al ser consciente muchas veces se
genera un sentimiento de adicción o de goce que el que somete desarrolla, por
lo cual se vuelve el sometimiento un acto común y cada vez más exacerbado.
Es tan aberrante el procedimiento
en contra de los Militares, que ni siquiera las bandas criminales de Medellín, aceptan el término
sometimiento y exigen que se hable de un acogimiento, solo la izquierda
recalcitrante, el camarada Santos, los esbirros de este y la actual
cúpula militar y policial, defienden a capa y espada esta justicia especial,
que solo acrecentará el delito, contendrá aún más la acción de la Fuerza
Pública y le negara a Colombia cualquier asomo de Justicia.
Coronel ® OSCAR RICARDO COLORADO BARRIGA
Columnista IFMNOTICIAS
POSDATA 2, Señor Presidente, es triste ver
como las guerrillas asesinas de las FARC y el ELN, en contubernio y sin ningún
motivo o justificación, asesinen a tres jóvenes geólogos INOCENTES, de la
manera más cobarde y cruel, ante el silencio cómplice de sus camaradas
progresistas, por favor no permita que este crimen quede en la impunidad,
exíjale a la Fuerza Pública contundencia y no olvide que con la actual cúpula
no obtendrá ningún resultado, el ejemplo vergonzante de guacho, habla por sí
solo.
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