Art. No. 168
Bogotá,
septiembre 24 de 2026
FIN DE UNA ERA: CURSO GENERAL DE
BRIGADA DANIEL FLORENCIO O´LEARY
La disculpa de este almuerzo de compañeros, iniciativa que
nació en una tertulia y se materializó por primera vez el 28 de marzo del año
pasado, no es otra que la de reconocer al Señor Mayor General Juan Carlos
Correa Consuegra: como el Cadete más antiguo de nuestra generación, orgánico de
la compañía Caldas, 4to. pelotón, 3ra. Escuadra, 1er. hombre, gracias por
llevar la insignia de nuestra promoción y mantener viva la llama estos 40 años,
usted siempre fue un gran referente, nunca participó de la juerga de muchos de
nosotros, pero siempre disfrutó de las ocurrencias.
Desde aquel 22 de enero de 1987 han trascurrido 39 años, 8
meses y 7 días, fecha en que 605 muchachos nos dimos cita en lo que se
convirtió en nuestro segundo hogar, LA ESCUELA MILITAR DE CADETES, cargados
con la lista de materiales que empezaba con un aceite tres en uno y terminaba
con unas tijeras, equipo que les valió a
nuestros padres la suma de $83.011, iniciamos nuestro trasegar militar con
código militar incluido, el mío era 8704853, la amalgama de regiones, acentos y
costumbres, no fue problema para empezar una amistad imperecedera, que en el
argot militar se conoce como lanzas. Compartimos alojamientos, duchas,
comedores, aulas, campos de entrenamiento, buses, camiones e iglesia, lo que
nos enseñó: que la fuerza está en la unidad y la alegría en compartir,
disociar y resistir.
“Se citará al CADETE como modelo de cumplido caballero,
que lleva por insignia la verdad, la franqueza y la hidalguía” esta frase
del General Reyes, la cual leíamos cada vez que transitábamos por la plaza de
armas, nos marcó y casi sin querer, nos hizo diferentes al común de la
juventud, encendiendo la llama del patriotismo y buscando en nuestro actuar
emular las hazañas de José María Córdova, el cadete Correa hizo suya esta
frase durante toda su carrera militar.
Imposible olvidar a mi General Farouk Yanine Diaz, su mística
nos impregnó y siempre quisimos “encontrarnos en lo más profundo de la
selva” como nos decía en relación general. Nuestro curso estuvo integrado
por ovejos, macabros y recabros y uno que otro burro. Quien no recuerda a mi
Capitán Murcia, comandante de la compañía Caldas, altivo e imponente en el
busto de Padilla felicitándonos por ganar dos años consecutivos los juegos
intercompañias, a mi Capitán Rodríguez de la Nariño diciéndonos “chino marrica”
o mi Capitán Mahecha de la Reyes, más conocido como el cura, cuanto nos enseñó
la pulcritud del Brigadier Mayor Padilla.
Adrenalina pura cuando mi Capitán Montaña, Teniente García,
Burgos, Pérez Orellano, Fajardo, Mejía,
Gordillo o la belleza de Guerrero ordenaban vuelta a la escuela militar: la Caldas por la derecha y la Nariño por la
izquierda, interesante ver a mi cadete Hoyos Tenorio karateca consumado,
repartiendo pata a todo el que se le cruzara y que decir de encontrarse en el
teléfono a las lumbreras de Romero, Quijano, Rico, Remolina o Traslaviña,
cadetes semilla de nuestra caballería, imposibilitados para respetar la
fila.
Quien no volteó por las embarradas de compañeros estrella,
como Criado, Félix Abraham o Duarte Cárdenas, en todas las compañías hubo un
pollo, diablo, burro, care chiste, care sabana, care queso, mala suerte, Alf,
Zorrillo, poca lucha, cha cha cha, tragaldabas, soldado universal, choperena,
cabezón, borracho, chiche perro, chiscas, ovejo, olafo, panadero, Garfield o
pastuso, dispuesto a realizar una operación comando “ traer cajas de arroz
chino” burlando todo tipo de controles y exponiendo su integridad física, ya
que en caso de ser atrapado, su resistencia seria puesta a prueba.
Qué bueno evocar la
competencia de chistes en campaña entre los cadetes Flores Cuervo versus Gasca
el de los calzoncillos de Batman o la vuelta
a marte y ver a De vivero, Pineda Cutid, Osorio Coneo, Muñoz Niño o Solís Toro
siempre llegar primero, que tal la gallardía de nuestros tambores mayores Omar
Sepúlveda, Cadena Sáchica, la capa de los que haciendo verónicas nos decían “llego
la tuna de la escuela militar “o la voz grave de Charlie Contreras, Sandy
Corredor y Correa en los coros y que decir de los cacaos Brigadieres Mayores,
los mismos que siempre nos instruían para los exámenes en todos los grados,
recuerdo que decían “aquí está el 70 % del examen” más que suficiente
para muchos de nosotros, gracias Juan Carlos, usted hacia parte de ese selecto
grupo.
En el trasegar de estos casi 40 años, nos quedó en la memoria
compañeros que solo nos acompañaron 8 días, la capacidad intelectual o
física de muchos, la disciplina de otros, la mística de los
soldados de corazón, la chispa de los inolvidables, el coraje de
quienes adornaron sus pechos con medallas de orden público, al valor o herido
en acción y el recuerdo del sacrificio inconmensurable que quienes
ofrendaron su vida por una Patria mejor. Arriba la mano el que no fue víctima
de la dupla Aranguren/ Burgos y si se unían con Bonilla, sálvese el que pueda.
Yo no sé si fuimos un gran curso, pero sí sé que cumplimos la misión
y que nos divertimos y aún hoy lo seguimos haciendo, inclusive en los velorios
que nos encontramos, engañamos al dolor, no por falta de respeto, si no
por la hermandad que nos une, sentimiento que nos trasporta al pasado y
nos vuelve los mismos cadetes que algún día pasamos el arco del triunfo
rebosantes de energía y sueños.
Mi General Correa Consuegra Juan Carlos, hoy usted entrega
con honor, la posta a las generaciones venideras, gracias por honrarnos y
bienvenido a la casta de nosotros los VETERANOS, soldados que nunca
mueren y aún en la barca de Caronte buscan reagruparse.
Lanzas rememorando a pachito “a los O’Leary el año se nos
acabó”
Patria, Honor Lealtad y a su salud.
Oscar Ricardo Colorado Barriga
Compañía Caldas, 4to. Pelotón, 1ra.Escuadra, 8vo. Hombre
CÓDIGO 8704853
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